Excavar junto a edificios existentes: la incertidumbre que no aparece en los planos
Bajo una ciudad construida durante siglos existen condicionantes que muchas veces no aparecen en los planos, no aparecen en la superficie y en ocasiones tampoco aparecen en un sondeo geotécnico. La incertidumbre no desaparece. Se gestiona. Y la primera forma de gestionarla consiste en impedir que el terreno pierda estabilidad antes de empezar a excavar.
El terreno parece sólido… hasta que deja de serlo
La mayoría de las excavaciones terminan correctamente. Igual que la mayoría de las personas podrían cruzar un cable suspendido a 50 metros de altura sin caer en el primer paso. El problema no es la probabilidad. El problema son las consecuencias cuando ocurre algo inesperado.
Cuando una excavación desciende por debajo de la zona de influencia de una cimentación vecina, el equilibrio del terreno comienza a cambiar. Y muchas veces ese equilibrio depende de factores que nadie puede ver desde la superficie.
Lo que no aparece en los planos
Un estudio geotécnico es una herramienta imprescindible. Pero ningún sondeo describe centímetro a centímetro todo lo que existe bajo una ciudad construida durante siglos. Pueden existir:
- Rellenos históricos.
- Antiguas acequias.
- Cimentaciones olvidadas.
- Pozos, bodegas y galerías.
- Conducciones deterioradas y alcantarillados centenarios.
- Fugas ocultas y terrenos alterados por décadas de filtraciones.
Todo ello forma parte de la realidad del terreno. Y muchas veces no aparece reflejado en ningún plano.
El estudio geotécnico es imprescindible para proyectar. Pero ningún sondeo puede describir centímetro a centímetro todo lo que existe bajo una ciudad construida durante siglos.
Lo que encontramos cuando empezamos a construir
En un solar de 222 m² en Valencia, la excavación estaba inicialmente prevista por bataches. PANTALLAX fue consultada únicamente para estudiar una alternativa de contención. El estudio geotécnico situaba el nivel freático aproximadamente a 12 m de profundidad.
Al empezar, el agua apareció a tan solo 1,5 m. La investigación posterior localizó una arqueta que perdía agua junto a la cimentación vecina: el terreno se encontraba completamente saturado en una zona donde, sobre el papel, debía estar seco.
La solución dejó de ser una cuestión económica. Pasó a ser una cuestión de gestión del riesgo.
La contención se ejecutó antes de retirar el terreno; sobre ella se levantó el edificio.
La diferencia entre confiar y verificar
En ese proyecto, el comportamiento del terreno no se supuso: se estudió, se controló y se verificó en cada fase. La contención se resolvió con modulación de paneles, protección de las zapatas vecinas y una ejecución ordenada desde las esquinas hacia el centro. Los anclajes STAB® —el sistema desarrollado por PANTALLAX— se dispusieron por debajo del bulbo de presiones, y la excavación avanzó en fases hasta la losa final.
Durante todo el proceso, inclinómetros y control instrumental permitieron comprobar que el terreno se comportaba como preveía el cálculo. No se trata de acumular tecnología, sino de sustituir la confianza por la comprobación.
La diferencia entre una excavación y un problema muchas veces está en aquello que nadie sabía que existía bajo tierra.
Cuando medir es tan importante como contener
No todas las edificaciones vecinas presentan el mismo nivel de riesgo. Existen situaciones especialmente sensibles: edificios muy antiguos, edificios con patologías previas, inmuebles históricos, colegios, hospitales, edificios públicos, construcciones con gran ocupación y estructuras especialmente sensibles a movimientos diferenciales. En estos casos la contención puede complementarse con sistemas de auscultación y seguimiento.
Medir para decidir
Cuando el proyecto lo requiere, PANTALLAX puede incorporar sistemas específicos de control.
- Inclinómetros. Permiten medir el comportamiento real de los muros de contención durante cada fase de excavación.
- Células de carga. Permiten verificar el comportamiento real de los anclajes y comprobar que las cargas previstas coinciden con las cargas que realmente aparecen durante la obra.
La incertidumbre no desaparece por instalar instrumentos. Pero deja de ser invisible.
Cuando las consecuencias potenciales son importantes, confiar únicamente en que todo irá bien deja de ser una estrategia técnica.
Cuando el espacio desaparece
Muchas veces el técnico conoce perfectamente el riesgo. Lo que no tiene es una herramienta adecuada para resolverlo. Porque el solar es pequeño, existe una medianera pegada, la cimentación está muy próxima, la arquitectura condiciona el espacio disponible y cada centímetro útil cuenta.
El problema se vuelve especialmente delicado cuando el proyecto necesita contener el terreno, pero solo dispone de unos centímetros junto a la medianera y las soluciones convencionales condicionan o hacen inviable el espacio útil previsto. Y entonces aparecen situaciones donde las soluciones habituales generan incompatibilidades con el proyecto.
Caminar por la acera o caminar por el cable
Excavar junto a una edificación existente sin una contención adecuada es como caminar por una acera o caminar por un cable suspendido a 50 metros de altura. En ambos casos es posible llegar al otro lado. La diferencia está en las consecuencias de un error.
Por qué existen los muros pantalla de pequeño espesor
Los muros pantalla de pequeño espesor no nacieron para construir más barato. Nacieron para permitir construir con un mayor nivel de seguridad allí donde otras soluciones generaban condicionantes incompatibles con el proyecto.
Su historia es la de un espesor que fue bajando como respuesta a un problema real, no como una innovación comercial: primero 40 cm, después 35, después 30 y, finalmente, 26. Cada reducción amplió el número de situaciones en las que era posible contener el terreno sin renunciar al espacio que el proyecto necesitaba.
40 cm
40 cm dentro de la familia de pequeño espesor.
Ver →35 cm
Más espacio útil manteniendo capacidad.
Ver →30 cm
Equilibrio entre aprovechamiento y contención.
Ver →26 cm
26 cm dentro de la especialidad PANTALLAX.
Ver →Cada centímetro que se consiguió reducir en el espesor de un muro pantalla fue un centímetro ganado a la incertidumbre.
Ver el rango completo 26–40 cm y el método PANTALLAX.
El objetivo
No todas las incertidumbres pueden eliminarse. Nadie puede conocer con exactitud absoluta todo lo que existe bajo una ciudad construida durante siglos. Pero sí es posible tomar decisiones que reduzcan los riesgos antes de empezar a excavar.
Si una decisión mejor informada protege una vivienda, evita daños a una edificación existente o permite construir con un mayor nivel de seguridad, el esfuerzo habrá merecido la pena.
La decisión se toma antes de mover la primera pala

Sin responsables. Sin acusaciones. Sin sensacionalismo. Simplemente dos realidades distintas.
La incertidumbre no desaparece. Se gestiona. Y la mejor decisión siempre es aquella que se toma antes de mover la primera pala.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro excavar junto a un edificio existente?
¿Por qué puede moverse un edificio al excavar el solar colindante?
¿Un estudio geotécnico elimina toda la incertidumbre del subsuelo?
¿Cómo puedo contener una excavación junto a un edificio si solo dispongo de 30 cm?
¿La falta de espacio obliga a excavar por bataches?
¿Un muro pantalla de pequeño espesor sustituye siempre a la contención convencional?
¿Tiene que excavar junto a un edificio existente?
Envíenos los planos y los condicionantes (geometría, profundidad, terreno, nivel freático, edificaciones colindantes, acceso y gálibo). Hacemos una primera valoración de la contención y de la viabilidad del muro pantalla de pequeño espesor.